Por todos es sabido que, actualmente, hay tropecientosmil blogs que tratan sobre música. Supongo que la mayoría incluyen entre sus puntos fuertes la descarga de discos y/o canciones para el disfrute del personal. Y, sin ánimo de meterme en ningún barrizal, lo cierto es que su labor me parece muy... buena. Vamos, que un servidor se los goza.
Pero quizá sea eso, una simple cola de discos a descargar (repito, no valoraré estos asuntos desde el punto de vista legal...).
Lo que pretendo con "El Mono Musical" es ir un poco más allá, a base de mirar mucho hacia detrás. Suena estúpido, pero no lo es. Y es que... dejémonos ya de adorar grupos que llevan toda la equipación encima (cazadoras, pantalones pitillo, peinado to' wapo, pose molona, etcetcetc) pero cuyos temas no dicen absolutamente nada nuevo. Grupos que un día van a salvar al rock y al cabo de un mes, uno se pregunta por dónde andarán los pobres chavales.
Y, que conste, vivan los grupos nuevos y la producción de música... que la cosa no pare nunca, por favor. El Mono Musical repasará para tí discos que, a su juicio, son imprescindibes para cualquier amante de la música. Digamos, lo que serían las bases para saber apreciar con criterio la música del futuro.
Como dijo Jack White: "Muchas veces creemos que estamos descubriendo algo nuevo, pero lo que hacemos es caminar sobre tierra que otros ya pisaron mucho antes. Hay que dar un buen repaso a los clásicos".
He aquí un disco irrefutable, lleno de calidad en cada uno de sus temas y en el que la pasión rezuma en toda melodía. Un disco al que siempre querrás volver por mucha música que escuches a diario, puesto que, al menos en mi caso, transmite una sensación de calidez tan abrumadora como la de volver a casa después de mucho, mucho tiempo.
Después de la aventura "Crosby, Stills, Nash & Young" (que si no conoces, ya estás tardando en empezar a bucear en ella...), Young se busca una nueva banda a la que llama "The Stray Gators", con la que grabará "Harvest". El primer sencillo, "Heart Of Gold", supuso un rotundo éxito en las listas norteamericanas. El propio Neil Young no estaba preparado para él, y más tarde dijo al respecto: "Heart Of Gold me dejó en medio de la carretera; viajar se convirtió en un aburrimiento".
El disco se grabó en los "Quadrofonic Sound Studios", en Nashville (propiedad de Elliot Mazer). Participaron en la grabación Kenny Buttrey (batería), Tim Drummond (bajista) y Ben Keith (guitarrista), así como los músicos de estudio Andy McMahon y John Harris (cuyo trabajo se centró en las pistas de piano), y Teddy Irwin, que pone guitarras en "Heart Of Gold".
Si quieres que la gente mire hacia tí hoy en día, o eres muy bueno haciendo cualquier cosa o necesitas decir o hacer estupideces contínuamente; sin parar. Una de esas estupideces es la de ser tan moderno que tu actitud consista en estar de vuelta de todo; no creer en nada de lo establecido y buscar siempre algo novedoso que te ponga en la cresta de la ola pero que, al mismo tiempo, te excluya de la moda masiva. Así, muchos dirán que decir que "Harvest" es el mejor disco de Neil Young es como una especie de radical conservadurismo. Pues mira qué bien... Yo no diré que es el mejor porque, como dice un conocido mío: "las opiniones son como el culo: todo el mundo tiene una". Pero, desde luego, no bajará de sus tres mejores discos.
El párrado anterior va dedicado a aquellos dos flipados con los que mantuve una conversación en la barra de un cuchitril de Madrid, quienes casi me retiran la palabra cuando dije que éste era mi disco favorito de Young.
En este disco usted encontrará temas que le llenarán de una sensación de inmensa grandeza espiritual. Será como un viaje por una carretera secundaria en pleno atardecer; como echarse la siesta en medio de un campo de cebada recién cosechado mientras alguien toca para tí justo al lado.
Desde "Out On The Weekend" hasta "Words (Between the lines of age)", pasando por "Harvest", "A Man Needs A Maid", "Heart Of Gold", o "The Needle And The Damage Done", es imposible no emocionarse con estos cuarenta minutos de música.
Me resultaría difícil creer eso, que alguien no sintiera cómo se le pone la carne de gallina al escuchar este disco. Es una consecuencia inevitable, así como la de querer ser mejor persona.